Lorna Doone (miniserie)

15/01/2017

            
              Estreno: 2000                                                               Género: Drama de época
              Cadena: BBC                                                                  Episodios: 3
              Duración por episodio: 50' aprox.                              País: Reino Unido


¿De qué va?:

    Cuando todavía es un niño, John Ridd presencia la muerte de su padre a manos de los Doone, una familia de poderosos que siembra el caos en la región en tiempos de Carlos II de Inglaterra sin que nadie pueda actuar contra ellos. Sin embargo, el encuentro casual de John con una niña llamada Lorna es el punto crucial para cambiar la partida, especialmente cuando ambos crecen y viven un romance prohibido.


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    Esta no es la mejor producción de la BBC, la más original o la que más presupuesto ha tenido, pero a veces el encanto radica en la sencillez, y eso es lo que sucede con esta miniserie. La leyenda de Lorna Doone no es para cualquiera; no está hecha para aquellos escépticos que creen que el amor tiene fecha de caducidad ni para las personas que tienen un concepto mundano y desangelado del mismo. Los tres capítulos giran en torno a un romance casi de ensueño; de esos que todo lo pueden, por más obstáculos que tenga que vencer. Ni siquiera hacen falta personajes profundos para que el amor sí lo sea. En ese aspecto me recuerda un poco a La princesa prometida. No se requieren largas conversaciones ni múltiples encuentros para que los personajes caigan víctimas de Cupido. Los dos protagonistas se ven una vez de niños y, al reencontrarse de adultos, se reconocen, se recuerdan y se enamoran.

    Por supuesto, no hay cuento sin villano, y el de aquí no lo va a poner nada fácil, porque su relación con la protagonista es demasiado estrecha.

    Por más que nos gustase, nada es nunca idílico, y el trasfondo histórico muestra una rudeza y una crueldad que se entremezclan con el romance. Las injusticias sociales, la corrupción de los poderosos, el abuso de fuerza y el desamparo de los más débiles quedan expuestos.

    La rebelión del duque de Monmouth y el enfrentamiento entre católicos y protestantes forman, igualmente, parte de la historia.

    Da rabia observar el comportamiento de los Doone y de aquellos que los protegen, sobre todo porque, por más tiempo que pase y más nos parezca que han cambiado las cosas, siempre habrá gente así. Empezamos el primer episodio compartiendo el dolor y la impotencia de John y su familia y, por mi parte, no he dejado de sentir admiración por la resolución que toman ante lo que los Doone les han hecho. Siempre he pensado que lo peor que pueden hacer los malos es lograr que nos volvamos como ellos, y por eso me ha gustado mucho cómo empieza y termina esta miniserie


    Asimismo, me ha encantado el personaje de John, mucho más complejo, a mi parecer, que el de Lorna, que resulta bastante plano. John posee una integridad, una honradez y una bondad que se oponen a todas las características de los Doone, y aunque podamos caer en el pensamiento de que los buenos son muy buenos y los malos, muy malos, hay matices que demuestran que no es exactamente así, al menos no con todos los personajes. Como ejemplo, tenemos las dudas de John en más de una ocasión, vemos que su impulso primario es la venganza, que en algún momento pierde la confianza, etcétera. En el bando de los Doone comprobamos que en medio de toda la maldad de Ensor hay espacio para el cariño. 

    
    Además de las dificultades de John y Lorna y del trasfondo del que ya he hablado, también hay espacio para las tramas protagonizadas por los secundarios, aunque carecen de la relevancia de lo anterior.

   Richard Coyle compone un perfecto John Ridd; no podría imaginarme a otro en el papel. Transmite perfectamente la dulzura de su personaje, y su sonrisa ayuda mucho. Hay personas que, simplemente, tienen una sonrisa atractiva y transmiten mucho con ella. Ya lo comenté en el caso de Daniel Lissing (When calls the heart) y he vuelto a pensar lo mismo en esta ocasión con Richard.

    Sin embargo, no puedo decir cosas buenas de su pareja en la ficción, Amelia Warner, pues tanto su interpretación como el personaje en sí de Lorna me ha resultado algo insípidos. No sé cómo esa chica levanta tantas pasiones, pero al menos no tiene mal corazón. Si acepto a personajes femeninos como Buttercup y Arwen, puedo aceptar a esta.

   Hay algunos secundarios que hoy por hoy son muy conocidos, como Barbara Flynn (Cranford, Esposas e hijas), Peter Vaughan (Juego de Tronos, Lark rise to Candleford) y Joanne Frogatt (Downton Abbey). También sorprende un imberbe y casi adolescente James McAvoy, aunque su aparición es anecdótica.

    Algunas escenas, como las de las batallas, no están a la altura de lo que la BBC nos tiene acostumbrados, pero son pasables. No obstante, compensan un vestuario más que aceptable y los bonitos paisajes. Exmoor es el lugar en el que se desarrolla la acción y la miniserie nos deleita con algunas escenas de montes, ríos y cascadas. La banda sonora resulta agradable y acompaña bien los distintos momentos.

    Yo vi los tres episodios seguidos y no se me hicieron pesados, aunque no todas las partes transcurren con la misma fluidez. Quizá el más flojo es el primero, ya que se centra más en cómo se forja el romance, mientras que los otros dos tienen más acción y mayor tensión dramática.

    No hay que esperar una producción espectacular. Si buscáis eso, os decepcionaréis. Es, sencillamente, una historia entretenida, de justos e injustos, y para seguir creyendo que existe el amor incondicional e imperecedero.

Puntuación: 3 (sobre 5)

Santa Clara

25/12/2016

    Santa Clara es una saga compuesta por seis novelas publicadas entre 1941 y 1945. En España hemos tenido distintas ediciones. La más reciente es la de la editorial Molino, que, a partir de 2014, publicó cada volumen por un precio de 12 euros. Oscilan en torno a las 250 páginas. Sin embargo, poco antes, en 2009, RBA publicó un único tomo que contenía los seis títulos. Su precio original era de 23'50, aunque posteriormente se saldó por 5'95. Este volumen consta de 656 páginas con un tamaño de letra mucho más pequeño que el empleado en las ediciones de Molino.
    Los seis títulos aparecen ordenados en imágenes que he incluido más abajo.
   La saga tuvo una serie de animación japonesa  (Mischievous Twins: The Tales of St. Clare's) en 1991 y tres películas alemanas (Hanni & Nanni) entre 2010 y 2013.


 ¿De qué va?:

    A sus catorce años, las mellizas Pat e Isabel O'Sullivan dan muestras de una vanidad y un engreimiento que sus padres consideran intolerables. Para corregir su actitud, deciden cambiarlas de colegio y enviarlas a un internado, Santa Clara, conocido por su buen hacer educativo. Las dos muchachas acceden de mala gana, pero con la intención oculta de portarse lo peor posible. Sin embargo, una vez allí, las cosas no salen como esperaban.



¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    A pesar de la fama de Enid Blyton, yo nunca había leído nada de ella hasta ahora, y ha sido porque la casualidad la ha puesto en mi camino. Un día, de compras en un centro comercial, hice mi visita obligada a la zona de la librería y allí, entre las ofertas, vi un único ejemplar de Santa Clara por 5’95 euros. El tomo en cuestión contiene los seis libros que componen la saga. Allí mismo busqué un poco de información y descubrí que esa edición se vendía antes por más de 20 euros y que ahora se venden por separado cada uno de los títulos. Ante esa situación no hay que pensar mucho; me lo llevé para descubrir a una escritora que ya se ha abierto hueco en mi corazón, porque ahí es donde se quedan las historias de las jóvenes alumnas del Santa Clara.

     Como se ha podido ver, Santa Clara es un colegio, pero cabe aclarar que, a pesar de su nombre, lo que se narra no tiene nada que ver con la religión.

     Los seis libros de la colección son similares en cuanto a estructura, estilo e historietas, por lo que he decidido hacer una sola reseña para todos ellos, respetando así el espíritu común.

     Solemos atribuir a la palabra “internado” connotaciones negativas, y la mayoría de las veces, con razón, pero esa sensación se evapora con estas novelas, en las que las jóvenes traban amistades férreas, gastan bromas, organizan fiestas de medianoche a escondidas… al mismo tiempo que desarrollan un sentido del honor imprescindible para la buena convivencia social y adquieren un aprendizaje completo y sólido. 


    «Son los caracteres firmes los que deberían poder cambiar de parecer de vez en cuando. Yo le llamo ser débil a aferrarse a algo que uno sabe que es una tontería».


     Aunque las muchachas del Santa Clara tienen inquietudes y aficiones más sanas que las que los tiempos modernos pretenden inculcar a los jóvenes de hoy, estos podrán verse reflejados en muchos aspectos de aquellas, por lo que estos textos resultan muy cercanos. Por supuesto, también para los adultos que han pasado por esas etapas pueden ser muy amenos. Incluso en el caso de jóvenes y mayores que no hayan experimentado exactamente lo mismo, es divertido imaginarlo.

     Os aseguro que he acabado de leer la obra con ganas de probar la cerveza de jengibre que tanto éxito tiene entre las protagonistas. Y, desde luego, no me habría importado demasiado estar en un internado británico, siempre y cuando fuera igual que el que se describe, y emocionarme organizando con mis compañeras comilonas a medianoche a espaldas de las profesoras, a pesar de que hoy por hoy pertenezco a este último grupo. Creo que, con el entusiasmo que ponen algunas de estas chicas en los deportes, hasta me habría animado a participar en sus juegos, algo a lo que, la verdad sea dicha, nunca he sido muy dada. Algunos de sus partidos me recordaron al de quidditch que tiene lugar en Harry Potter y la piedra filosofal.

     Santa Clara es un libro exclusivamente femenino; todas sus protagonistas son niñas o mujeres. Aparte de la aparición puntual de algún que otro padre, sólo en uno de los seis títulos hace acto de presencia un chico joven, y su participación en la trama es bastante irrelevante.

Las alumnas se acercan más a la adolescencia que a la infancia, pero sus preocupaciones no giran en torno a asuntos del corazón; las cuitas amorosas están ausentes por completo. Estas muchachas van adquiriendo autosuficiencia y determinación conforme avanzan los cursos y van creciendo.                                                                                                                                                            

    «El tener mucho dinero no significa que se disfrute más. La gente que dispone de poco le saca, a veces, más provecho».


     La trama se centra en su día a día en el colegio, en las dificultades a la hora de estudiar, los conflictos que surgen entre algunas, su manera de romper la rutina y las enseñanzas que las van a ayudar a convertirse en mujeres que puedan sentirse orgullosas de sí mismas.

     Pat e Isabel son las mellizas con las que empieza todo, pero a lo largo de los seis libros, otras chicas serán tan importantes como ellas o incluso más.

     Cuando empecé el segundo libro y vi que seguía una línea similar al primero, creí que a partir de entonces todo se me iba a hacer muy repetitivo. Sin embargo, al seguir avanzando me di cuenta de que no era así. Siempre hay matices diferentes y, al final, estaba tan ansiosa como los propios personajes por conocer a las alumnas nuevas de cada curso y lo que darían de sí.

     Algunas se acaban ganando más el cariño que otras y, como no podría ser de otra manera, en todos los cursos hay algunas conflictivas. Me dio la impresión de que algunas de estas se parecen demasiado entre sí, pero eso también suele pasar en la vida real, sobre todo si los sentimientos preponderantes son la envidia y los celos. 


    «Nadie puede ver las cosas con claridad cuando los celos o la envidia cubren de niebla la mente».


     También las profesoras dan lugar a momentos inolvidables, sobre todo Mademoiselle, a quien las niñas cogen siempre como blanco de sus bromas. Algunas de estas son muy pesadas y, en ocasiones, me he llegado a enfadar bastante al ponerme en la piel de la pobre profesora de francés, pero, en el fondo, estas bromistas no tienen mal corazón. El lado más entrañable y simpático de Mademoiselle, única profesora presente en todos los cursos, se acentúa cuando llegan al colegio sus traviesas sobrinas Claudina y Antoinette.

     Otra de mis favoritas es la señorita Theobald, la directora, siempre con la palabra exacta en el momento justo, aunque en más de una ocasión se lleva algún que otro disgusto. 
         
                


    Estos escritos de Enid Blyton no tienen ninguna complejidad en cuanto al estilo. Blyton utiliza un léxico y una sintaxis simples, cotidianos, muy al alcance de cualquiera. Nadie tendría los problemas de comprensión lectora que pueden suscitar algunos clásicos infantiles o juveniles de antaño en lectores poco experimentados. No obstante, he visto algo que me ha molestado. Las nuevas ediciones de los libros de esta autora vienen con una “nueva traducción para adaptar el lenguaje y las expresiones a día de hoy”.

Bien, “a día de hoy” es un galicismo; mal empezamos. La RAE recomienda “hoy”, “hoy por hoy” y “hoy en día”. Dejemos eso de lado y vayamos al fondo del asunto: no sé con exactitud en qué consiste esa actualización; no considero tan grave, por ejemplo, usar “sándwich” en lugar de “emparedado”, pero sí es grave modificar el texto del autor, como, según he leído, es el caso de Los cinco. Por lo que he visto, se han eliminado expresiones sexistas y racistas, y creo que eso es manipular de forma equivocada la mente infantil. A veces tratamos a los niños como si fueran tontos, y no debe ser así. Si eliminamos de sus lecturas aquello que está mal, les daremos una información sesgada, manipulada y enfocada siempre en la misma dirección, con lo que estaremos dificultando el desarrollo de su capacidad crítica y despojándolos de herramientas para enfrentarse a esa parte negativa de la sociedad, además de no darles la oportunidad de conocer la evolución histórica de las sociedades, de aquello que nos ha llevado hasta aquí. El racismo y el sexismo existen y pienso que, en lugar de eliminarlos de los libros y recluir a nuestro hijo en una burbuja de falsa protección, debemos explicárselo y ofrecerle instrumentos para que no caiga en esas actitudes. Por eso, recomiendo revisar bien en qué consisten los cambios de las nuevas ediciones antes de hacerse con ellas.

     De hecho, con esas modificaciones que no respetan el texto de la autora y que, al parecer, también se han hecho en inglés, yo no las querría ni para mí.

     En resumen, Santa Clara es una obra formada por seis libros divertidos, con valores positivos, unas protagonistas traviesas y entrañables, y son aptos para cualquier edad.

Puntuación: 4 (sobre 5)

Mr. Selfridge (temporada 4)

18/12/2016


              Estreno: 2016                                                                   Género: Drama de época
              Cadena: ITV                                                                      Episodios: 10
              Duración por episodio: 45' aprox.                                  País: Reino Unido



¿De qué va?:


     Las cuentas de Selfridges no son las que solían ser debido a algunos errores en la gestión de los almacenes por parte del propietario. Cuando él y su equipo buscan soluciones, se cruzan en la vida de Harry Selfridge las Dolly Sisters, quienes despiertan en el magnate un magnético y peligroso interés.
 

¿Qué opino yo? (Con destripes de temporadas anteriores):

    Empecé a ver esta temporada cuando se estrenó, a principios de 2016, pero después de seis episodios quise hacer un breve descanso para recuperar las ganas de ver el resto, ya que me estaba resultando soporífera.

    Ese "breve" descanso se ha prolongado durante meses, y bien podríamos haber entrado en 2017 sin que yo terminase la serie, pero he querido hacer un esfuerzo y finiquitar los cuatro capítulos que me quedaban.

    No sé cómo esta producción ha podido degenerar de la manera en que lo ha hecho. Las dos primeras temporadas tenían un nivel altísimo en todos los aspectos. La tercera decayó mucho y la última me ha parecido infumable.

    Los guionistas tenían un final establecido, puesto que la historia de Harry Selfridge es la que es, pero da la impresión de que no sabían muy bien cómo llegar hasta él. El guion hace aguas por todas partes y sus responsables parecen tan perdidos como el propio Harry. La trayectoria amorosa de este a lo largo de las distintas temporadas no justifica plenamente sus acciones en esta, puesto que si bien es cierto que Harry siempre había sido un mujeriego, también lo es que era, ante todo, un hombre de negocios. Había demostrado ser un emprendedor y empresario más que capaz, inteligente y con visión de futuro. Todo eso se esfuma de repente y queda un hombre manipulable por dos escandalosas, ordinarias e insoportables féminas, las Dolly Sisters.

    Es cierto que el verdadero Mr. Selfridge derrochó su dinero con ellas, pero el modo en que se llega a ese punto en la ficción no me parece creíble, sobre todo porque se observa en alguna ocasión que incluso para el protagonista las hermanas son un incordio.

    Pasaré por alto el rubio platino con el que se representa a las Dolly Sisters, que siempre fueron morenas. No sé si los encargados de la caracterización decidieron basarse en la película que se hizo sobre ellas en 1945, donde también aparecían con el cabello de ese color, en lugar de en la vida real. Del mismo modo, no me pondré tiquismiquis con la edad de Harry, que tenía unos sesenta y siete años cuando las conoció, y la caracterización inexacta de Jeremy Piven.



              Las auténticas Dolly Sisters                                                                                            Las Dolly Sisters de la ficción

    Pensé que, a lo mejor, cuando las Dolly Sisters se quitasen de en medio, la calidad anterior volvería de nuevo, pero eso no llega a ser así; sólo se hace más llevadero.

    El problema no es únicamente que las tramas del protagonista me hayan resultado pesadísimas, sino que las del elenco de secundarios, también. Hay personajes muy deslavazados de otros, cada uno va por su lado, y algunos son demasiado insulsos y de
relleno como para desperar interés, como Meryl, la hija mayor de Mr. Grove, y el chico que se encarga de los escaparates, del que no recuerdo ni el nombre.

    Mis personajes favoritos en temporadas anteriores, como Miss Mardle y Kitty, toman ahora decisiones que, para mí, son incomprensibles e indignantes. Esto es especialmente flagrante en el caso de la primera, teniendo en cuenta todo lo que ha vivido desde los inicios y el trato que ha recibido de otros. Sin embargo, en el caso de las dos, me lo veía venir; es muy previsible. Últimamente salen demasiadas series y películas en las que las mujeres parecen obligadas a aguantar y perdonar.

   De la mano de las hermanas antes mencionadas viene un tal Jimmy Dillon, que está tan perdido como Harry y los guionistas. El hombre está ahí sólo para poner zancadillas allá por donde pasa y para darle un poco de vidilla a las aventuras y desventuras amorosas de lady Mae, quien, dicho sea de  paso, habría sido mejor que no volviera, porque su personaje ha perdido toda la chispa que tenía. No es más que una sombra de lo que fue, siempre necesitada de un hombre alrededor, y su nuevo rol chirría. Está completamente desubicada y desdibujada. Creo, incluso, que Katherine Kelly es la actriz a la que le sientan peor los nuevos peinados, moda y maquillaje (esto es una percepción muy particular mía).

    A colación de esto último, tengo que decir que todo parece deslucido. No sé si ha sido a propósito el intento de remarcar esta decadencia para hacer aún más visible el ocaso de Mr. Selfridge. En todo caso, no lo veo como un acierto. Es como si la producción tuviese menos presupuesto. El vestuario, la estética, los ambientes y todo en general estaban antes cuidados hasta el más mínimo detalle. Las dos primeras temporadas eran un placer visual. Eso se ha perdido en parte. Los escaparates, que tanto aumentaban el esplendor y la belleza característicos de los primeros episodios, no tienen apenas importancia ya.

    Da la impresión que los propios guionistas se han dado cuenta de esto, ya que en el último episodio nos incluyen unas emotivas escenas de antaño y dos de los personajes que mejor se ven son Henri Leclair y Agnes Towler, responsables antiguamente de las hermosas decoraciones de la tienda.

    Se echa de mucho a ambos, pero fue un acierto que se fueran a tiempo, porque ni ellos podrían salvar esta temporada.


    Por supuesto, la responsabilidad de este empeoramiento no recae en los actores, que siguen metiéndose en la piel de sus personajes tan entregadamente como siempre. Pese a que no me gusta el camino que toma Harry, Jeremy Piven imprime a su personaje la ambigüedad que necesita para reflejar el final de su trayectoria, un hombre que se divide entre sucumbir al placer y respetar su negocio. A su lado, los que más destacan en esta ocasión son, para mí, Ron Cook como el siempre fiel Mr. Crabb; Callum Callagham como George Towler, por la integridad y responsabilidad de este; Amanda Abbington como  Miss Mardle, porque aunque no me gusten las decisiones de su personaje, la actriz la interpreta fantásticamente; y Greg Austin como un Gordon Selfridge que no lo tiene nada fácil.


Puntuación: 1'5 (sobre 5)

Lectura conjunta. ¿Quién se anima?

17/11/2016   

     ¡Hola de nuevo a todos! No creáis que he desaparecido de la blogosfera. Simplemente me lo estoy tomando con más calma, porque tengo muchas otras cosas que hacer, pero ya veis que aquí sigo.

    Hoy traigo una entrada diferente de lo que he hecho hasta ahora.


    Bueno, tranquilos, que tampoco es tan diferente. Esto es un blog cultural y lo seguirá siendo, aunque de vez en cuando varíe para que no se convierta en un mero cúmulo de reseñas.


    Vaaale, no me enrollo más. Lo que quiero anunciar es la primera lectura conjunta que hago con otro bloguero. Resulta que Rocío de Cerca de Shibuya y yo descubrimos que las dos tenemos pendiente desde hace tiempo un libro y siempre se nos colaba otro que nos hacía retrasar su lectura. ¿Queréis saber cuál es? Mirad la fotito:


     ¿Qué os parece?
 

    Sí, sí, con las buenísimas opiniones que hay de este libro por todas partes es para entusiasmarse. Además, no digáis que no es perfecto para el mes de diciembre. Aunque puede que quede alguien que no conozca esta novela de Wilkie Collins.


    Calma, que no cunda el pánico, no pasa nada. Para eso estamos aquí, para conocer más libros. Esta es la sinopsis que figura en mi edición:


    Walter Hartright se traslada a Limmeridge para dar clases de dibujo a Laura, una joven y rica heredera, sobrina del barón Frederick Fairlie. Poco antes de irse, tropieza con una misteriosa dama vestida de blanco que le habla de Limmeridge y de su propietaria fallecida, la señora Fairlie. Desde el principio, Walter siente una gran atracción por Laura, quien está prometida con sir Percival Glyde, que sólo busca arrebatarle su herencia, pero se interpone en su camino la misteriosa dama de blanco.


    Pinta muy bien, ¿verdad? Seguro que cuando lo estemos leyendo, nos pueden las ganas de comentar, y para ello vamos a usar Twitter, escribiendo el hashtag #LCLaDamaDeBlanco. 

    No hay normas. Es lectura libre durante todo el mes de diciembre, así que podemos ir a nuestro ritmo sin problemas. Lo único que pedimos es poner el número del capítulo antes de comentar para no destripar nada a quien vaya más atrasado.

    Por supuesto, estáis invitados a participar si os interesa, tanto si lo leéis por primera vez como si es una relectura. Cuantos más seamos, mejor. ¿Os apetece? Vamos, no os cortéis, apuntaos a la fiesta, que seguro que esta novela da mucho de sí.

The musketeers (Temporada 1)

16/11/2016

                    
                    Estreno: 2014                                          Género: Aventuras
                    País: Reino Unido                                 Episodios: 10
                    Cadena: BBC                                           Duración por episodio: 52' aprox.


¿De qué va?:

    Tras el asesinato de su padre, D'Artagnan se propone buscar a los culpables. Unas falsas pistas lo llevan hasta tres de los mosqueteros del rey Luis XIII: Athos, Aramis y Porthos. Tras resolver sus desavenencias, los cuatro jóvenes se unen para proteger al monarca, quien cuenta en su corte con poderosos e insospechados enemigos.
 

¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    Ya he comentado antes en este blog que soy fan de los mosqueteros de Dumas y Maquet, pero ninguna adaptación cinematográfica o televisiva me convencía. Cuando llegó esta producción de la BBC, empecé a verla y el primer capítulo me encantó. Me pareció que por fin la novela tendría la adaptación que se merecía. Sin embargo, el segundo capítulo perdió calidad, el tercero fue muy bueno, el cuarto volvió a decaer y el quinto me pareció soporífero. Conclusión, abandoné.


    Ahora, años después, me han convencido de que precisamente tras ese episodio es cuando empieza a mejorar, así que le he dado otra oportunidad y esta vez he terminado la temporada. Los cinco primeros episodios me han causado más o menos la misma sensación. El resto, sin que hayan convertido esta serie en una versión inolvidable, me han resultado bastante amenos.

Al final se les acaba cogiendo cariño a estos encantadores pendencieros. Me he quedado enganchada a sus aventuras más por el carisma de los personajes que por la historia. Hay que tener en cuenta que los capítulos son autoconclusivos, exceptuando, si no recuerdo mal, los dos últimos, y eso no ayuda a que, tras ver uno, nos mantengamos ansiosos por ver el siguiente. Sin embargo, tenemos duelos, escaramuzas, intrigas cortesanas, pasados dolorosos, amores prohibidos, juego sucio, honestidad, etcétera. Todo ello proporciona un resultado final muy entretenido. Con todo, el argumento es totalmente libre y poco tiene que ver con la novela francesa.

   Además, los encargados de elegir el reparto han tenido un acierto pleno con Athos y Aramis. Tom Burke y Santiago Cabrera parecen hechos para encarnar a estos personajes. El primero conforma a un Athos serio, taciturno, inteligente y aparentemente calmo, a pesar de su agitado interior. La impresión que me da es que ese conjunto de rasgos lo convierten en el mosquetero más respetado por sus compañeros, aquel en cuyas estrategias más confían. Por su parte, Aramis es un conquistador nato, amante no sólo de las mujeres, sino también de las chanzas.

Luke Pasqualino no es exactamente como yo imaginaba a D’Artagnan, pero se ha metido tan bien en el papel de ese gascón temerario y bravucón que me ha acabado conquistando. Además, su D’Artagnan está perfectamente integrado en el equipo formado por los otros tres, como debe ser.


    En cambio, Porthos, encarnado por Howard Charles, es quien menos me ha gustado. No es en absoluto como lo había compuesto en mi cabeza a la hora de leer la obra y es, para mí, el más insulso de los cuatro.

    También ha sido decepcionante esta Milady de Winter, interpretada por Maimie McCoy. No es la bella, fascinante y misteriosa mujer que cabría esperar. A mi parecer no posee ninguna de esas tres cualidades y no me la creo en ningún momento como ese ser peligrosamente seductor, con cara angelical y alma diabólica, que debe ser. Es uno de los puntos más débiles de The musketeers.

    Quien sí me ha gustado mucho ha sido Constance. Esta vez creo que han mejorado al personaje original. A pesar de que me da la impresión de que Tamla Kari va empeorando su actuación conforme va avanzando la temporada y pasa a tener siempre una cara constreñida, Constance en sí es una mujer fuerte y valerosa, atrapada por las circunstancias en una vida que no era para ella, pero que soporta estoicamente. Más de una vez ayuda a nuestros héroes y les saca las castañas del fuego, aunque, como es lógico, eso la meta en algunos apuros. 


    Ahora bien, mi favorito es Ryan Gage como Luis XIII. Gage nos da un rey muy expresivo, con muchas facetas: voluble, manipulable, orgulloso a la par que débil, burlón, sentimental a veces…

   La estética, aunque es bastante correcta, a veces llega a rozar lo steampunk; no hay más que ver, por ejemplo, el vestuario de María de Médici. Por otra parte, es de esas series de aventuras en que no hay que creerse los aspectos históricos al cien por cien y en que el bueno es capaz de vencer a diez malos, además de que nunca le alcanzan los disparos.

    Si sois puristas de la obra de Dumas y Maquet, es probable que no os satisfaga, pero si sois fans de los mosqueteros y sólo buscáis algo de entretenimiento, sin ser más exigentes de la cuenta, esta serie es una buena opción. 

Puntuación: 3'5 (sobre 5)
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