Lectura conjunta. ¿Quién se anima?

17/11/2016   

     ¡Hola de nuevo a todos! No creáis que he desaparecido de la blogosfera. Simplemente me lo estoy tomando con más calma, porque tengo muchas otras cosas que hacer, pero ya veis que aquí sigo.

    Hoy traigo una entrada diferente de lo que he hecho hasta ahora.


    Bueno, tranquilos, que tampoco es tan diferente. Esto es un blog cultural y lo seguirá siendo, aunque de vez en cuando varíe para que no se convierta en un mero cúmulo de reseñas.


    Vaaale, no me enrollo más. Lo que quiero anunciar es la primera lectura conjunta que hago con otro bloguero. Resulta que Rocío de Cerca de Shibuya y yo descubrimos que las dos tenemos pendiente desde hace tiempo un libro y siempre se nos colaba otro que nos hacía retrasar su lectura. ¿Queréis saber cuál es? Mirad la fotito:


     ¿Qué os parece?
 

    Sí, sí, con las buenísimas opiniones que hay de este libro por todas partes es para entusiasmarse. Además, no digáis que no es perfecto para el mes de diciembre. Aunque puede que quede alguien que no conozca esta novela de Wilkie Collins.


    Calma, que no cunda el pánico, no pasa nada. Para eso estamos aquí, para conocer más libros. Esta es la sinopsis que figura en mi edición:


    Walter Hartright se traslada a Limmeridge para dar clases de dibujo a Laura, una joven y rica heredera, sobrina del barón Frederick Fairlie. Poco antes de irse, tropieza con una misteriosa dama vestida de blanco que le habla de Limmeridge y de su propietaria fallecida, la señora Fairlie. Desde el principio, Walter siente una gran atracción por Laura, quien está prometida con sir Percival Glyde, que sólo busca arrebatarle su herencia, pero se interpone en su camino la misteriosa dama de blanco.


    Pinta muy bien, ¿verdad? Seguro que cuando lo estemos leyendo, nos pueden las ganas de comentar, y para ello vamos a usar Twitter, escribiendo el hashtag #LCLaDamaDeBlanco. 

    No hay normas. Es lectura libre durante todo el mes de diciembre, así que podemos ir a nuestro ritmo sin problemas. Lo único que pedimos es poner el número del capítulo antes de comentar para no destripar nada a quien vaya más atrasado.

    Por supuesto, estáis invitados a participar si os interesa, tanto si lo leéis por primera vez como si es una relectura. Cuantos más seamos, mejor. ¿Os apetece? Vamos, no os cortéis, apuntaos a la fiesta, que seguro que esta novela da mucho de sí.

The musketeers (Temporada 1)

16/11/2016

                    
                    Estreno: 2014                                          Género: Aventuras
                    País: Reino Unido                                 Episodios: 10
                    Cadena: BBC                                           Duración por episodio: 52' aprox.


¿De qué va?:

    Tras el asesinato de su padre, D'Artagnan se propone buscar a los culpables. Unas falsas pistas lo llevan hasta tres de los mosqueteros del rey Luis XIII: Athos, Aramis y Porthos. Tras resolver sus desavenencias, los cuatro jóvenes se unen para proteger al monarca, quien cuenta en su corte con poderosos e insospechados enemigos.
 

¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    Ya he comentado antes en este blog que soy fan de los mosqueteros de Dumas y Maquet, pero ninguna adaptación cinematográfica o televisiva me convencía. Cuando llegó esta producción de la BBC, empecé a verla y el primer capítulo me encantó. Me pareció que por fin la novela tendría la adaptación que se merecía. Sin embargo, el segundo capítulo perdió calidad, el tercero fue muy bueno, el cuarto volvió a decaer y el quinto me pareció soporífero. Conclusión, abandoné.


    Ahora, años después, me han convencido de que precisamente tras ese episodio es cuando empieza a mejorar, así que le he dado otra oportunidad y esta vez he terminado la temporada. Los cinco primeros episodios me han causado más o menos la misma sensación. El resto, sin que hayan convertido esta serie en una versión inolvidable, me han resultado bastante amenos.

Al final se les acaba cogiendo cariño a estos encantadores pendencieros. Me he quedado enganchada a sus aventuras más por el carisma de los personajes que por la historia. Hay que tener en cuenta que los capítulos son autoconclusivos, exceptuando, si no recuerdo mal, los dos últimos, y eso no ayuda a que, tras ver uno, nos mantengamos ansiosos por ver el siguiente. Sin embargo, tenemos duelos, escaramuzas, intrigas cortesanas, pasados dolorosos, amores prohibidos, juego sucio, honestidad, etcétera. Todo ello proporciona un resultado final muy entretenido. Con todo, el argumento es totalmente libre y poco tiene que ver con la novela francesa.

   Además, los encargados de elegir el reparto han tenido un acierto pleno con Athos y Aramis. Tom Burke y Santiago Cabrera parecen hechos para encarnar a estos personajes. El primero conforma a un Athos serio, taciturno, inteligente y aparentemente calmo, a pesar de su agitado interior. La impresión que me da es que ese conjunto de rasgos lo convierten en el mosquetero más respetado por sus compañeros, aquel en cuyas estrategias más confían. Por su parte, Aramis es un conquistador nato, amante no sólo de las mujeres, sino también de las chanzas.

Luke Pasqualino no es exactamente como yo imaginaba a D’Artagnan, pero se ha metido tan bien en el papel de ese gascón temerario y bravucón que me ha acabado conquistando. Además, su D’Artagnan está perfectamente integrado en el equipo formado por los otros tres, como debe ser.


    En cambio, Porthos, encarnado por Howard Charles, es quien menos me ha gustado. No es en absoluto como lo había compuesto en mi cabeza a la hora de leer la obra y es, para mí, el más insulso de los cuatro.

    También ha sido decepcionante esta Milady de Winter, interpretada por Maimie McCoy. No es la bella, fascinante y misteriosa mujer que cabría esperar. A mi parecer no posee ninguna de esas tres cualidades y no me la creo en ningún momento como ese ser peligrosamente seductor, con cara angelical y alma diabólica, que debe ser. Es uno de los puntos más débiles de The musketeers.

    Quien sí me ha gustado mucho ha sido Constance. Esta vez creo que han mejorado al personaje original. A pesar de que me da la impresión de que Tamla Kari va empeorando su actuación conforme va avanzando la temporada y pasa a tener siempre una cara constreñida, Constance en sí es una mujer fuerte y valerosa, atrapada por las circunstancias en una vida que no era para ella, pero que soporta estoicamente. Más de una vez ayuda a nuestros héroes y les saca las castañas del fuego, aunque, como es lógico, eso la meta en algunos apuros. 


    Ahora bien, mi favorito es Ryan Gage como Luis XIII. Gage nos da un rey muy expresivo, con muchas facetas: voluble, manipulable, orgulloso a la par que débil, burlón, sentimental a veces…

   La estética, aunque es bastante correcta, a veces llega a rozar lo steampunk; no hay más que ver, por ejemplo, el vestuario de María de Médici. Por otra parte, es de esas series de aventuras en que no hay que creerse los aspectos históricos al cien por cien y en que el bueno es capaz de vencer a diez malos, además de que nunca le alcanzan los disparos.

    Si sois puristas de la obra de Dumas y Maquet, es probable que no os satisfaga, pero si sois fans de los mosqueteros y sólo buscáis algo de entretenimiento, sin ser más exigentes de la cuenta, esta serie es una buena opción. 

Puntuación: 3'5 (sobre 5)

Yo confieso

16/10/2016

  
                  Título original: I confess                                  Año de estreno: 1953
                  Duración: 95' aprox.                                        Género: Intriga, drama
                  Productora: Warner Bros. Picture                País: EE.UU.


¿De qué va?:

     Otto Keller es un refugiado alemán que vive en Quebec junto con su esposa. Desesperado por conseguir dinero, mata al abogado para el que trabaja, Villette, pero angustiado por su crimen, decide confesárselo al sacerdote católico Michael Logan. Pese a la gravedad del asunto, este se ve obligado a guardar silencio por el secreto de confesión. Sin embargo, las investigaciones conducen a la policía hasta la parroquia del padre Logan y a una mujer, Ruth.
                                     

¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    El cine merece la consideración de séptimo arte por películas como esta, en la que todos los elementos constituyen un engranaje perfecto que deja al espectador pegado al sillón. Esto es cine con mayúsculas, una cinta reflexiva, intrigante y compleja que reduce a buena parte del cine actual, con sus millones y sus efectos especiales, a la altura del betún.

   Hitchcock teje un tapiz de elementos extremos que ponen a prueba los límites del alma humana. Construye un filme más psicológico e introspectivo que policíaco, pero lo hace de forma que el espectador se mantenga siempre alerta. El asunto perturbador sobre el que se sostiene la trama sucede al principio; desde las primeras escenas sabemos quién cometió el crimen, cómo y por qué. No caminamos de la mano de la policía tratando de resolver el asesinato, sino que acompañamos al padre Logan en su difícil posición, observamos su conflicto interior, su fuerza de voluntad, sus dudas y su miedo. Es a él a quien realmente vamos conociendo a lo largo del metraje y continuamente nos preguntamos si el desarrollo de los acontecimientos lo empujará a romper el secreto de confesión al que está obligado. Es un personaje que lucha silenciosamente contra lo que le sucede, pero también, y sobre todo, consigo mismo.

    Creo que no podrían haber elegido a un actor más adecuado para el papel de Michael
Logan que Montgomery Clift. Su personaje no tiene grandes frases ni las necesita para ser lo redondo que es. Todo lo que experimenta lo vive para sí y se nos transmite de forma excelente por parte de Clift a través de los silencios, los gestos, las miradas e, incluso, el tono. En los labios del padre Logan una simple palabra como un “sí” o un “no” significan mucho más por lo que implica el tono con que la pronuncia.

   Pocos actores aguantan unos primeros planos tan significativos como los que protagoniza Clift aquí, planos gracias a los cuales podemos leer sin tapujos en sus ojos las emociones más profundas del personaje. Esto sólo lo he sentido con Audrey Hepburn y Gregory Peck en el final de Vacaciones en Roma y con Charles Boyer en el larguísimo primer plano del final de Tú y yo (1939). 



    El mismo mérito o más tiene Montgomery Clift, ya que no sólo logra desvelar sus sentimientos a través de la mirada, sino que alterna esa transparencia con ocasiones en las que nos resulta tan hermético como a la propia Alma, esposa del asesino. Precisamente eso es lo que hace impredecible qué resolución va a tomar.

    No sólo gira en torno a eso la parte de intriga del filme, sino que también es trascendental el cariz que toma la investigación policial. Las consecuencias para el sacerdote van “in crescendo”, como la intensidad de la trama por su comportamiento ante las mismas y la implicación de una mujer, Ruth. Y en el mismo nivel de sufrimiento que los protagonistas estamos nosotros o por lo menos yo, que me mordía las uñas (figuradamente) esperando lo peor. 


 

    Es cierto que, en parte, la película muestra una vez más la lucha entre el bien y el mal, pero lo peculiar es que es más una batalla interna, la del padre Logan, y que no siempre es fácil discernir qué es lo que está bien. Esa complejidad y esos claroscuros de la personalidad, se sea sacerdote o cualquier otra cosa, dan como resultado una producción redonda e intensa que no nos permite desviar la atención de lo que sucede ni, mucho menos, caer en el tedio.

    A pesar de la importancia de las exigentes normas del sacerdocio católico, el filme no recrea prácticas eclesiásticas que puedan ralentizar la acción, de manera que, sorprendentemente, ni siquiera vemos rezar al padre Logan para buscar auxilio en Dios. Como dije antes, todo su desarrollo como personaje es interno. No obstante, sí se aprecia un claro simbolismo en distintos momentos, pues Michael carga su propia cruz.



   "Yo elegí ser lo que soy y creo en lo que soy".


    Ruth, a quien da vida Anne Baxter, nos permite seguir ahondando en su historia y da pie a otro tipo de crimen condenado por la religión católica. De este modo, todos los matices de la cinta se condensan principalmente en tres puntos: la condena eclesiástica, la social y la individual. Sin embargo, la misma división tripartita se puede establecer en torno a otro punto crucial: el del perdón. 



    Anne Baxter no es la actriz más conocida de su generación, pero obtuvo papeles importantes en grandes películas, como Los diez mandamientos y Eva al desnudo, y supo adaptarse a todos. Tampoco en esta ocasión decepciona interpretando a una mujer que ama a quien no se le permite y que saca fuerzas en la adversidad. También es alguien que lleva su carga a cuestas.

    Hacia el final hay un par de cuestiones previsibles, pero no sucede así con el resto, que provoca sorpresa y consternación, entre otras impresiones que no desvelaré para no dar pistas sobre cómo acaba. Como curiosidad, Hitchcock quería otro desenlace, pero, por fortuna, el estudio no lo permitió. De no haber sido así, nos habríamos perdido dos escenas con una enorme tensión dramática y que, para mí, contribuyen a que la película sea tan magnífica como es.

    Al director le gustan los primeros planos, especialmente de su protagonista y del asesino
confeso, cuya evolución psicológica también es llamativa.

    Toda la tensión de los sucesos que transcurren en tiempo presente se completa con la de las escenas retrospectivas, en las que conocemos cómo Michael y Ruth llegaron a ser lo que son. Esos momentos del pasado no son continuos y no rompen el ritmo de la película, sino que contribuyen debidamente a completar el puzle. La música de Dimitri Tiomkin favorece la atmósfera de suspense y drama.

    No sé por qué este título se considera una obra menor de Hitchcock. Ojalá todas las obras menores fueran como esta. Por mi parte, tengo que recomendarla para todo aquel que aprecie el buen cine.


Puntuación: 4'5 (sobre 5)

The Musketeers (Temporada 2)

09/10/2016

   
                    Estreno: 2015                                          Género: Aventuras
                    País: Reino Unido                                 Episodios: 10
                    Cadena: BBC                                           Duración por episodio: 55' aprox.



¿De qué va?:

     Tras el ingreso de D'Artagnan en el cuerpo de los mosqueteros del rey, un inesperado visitante, Rochefort, llega a la corte. Poco a poco, este enigmático personaje logra ganarse el favor real, pero lo que esconde pondrá a nuestros conocidos en situaciones tan peligrosas como comprometidas, especialmente cuando algunos secretos salen a la luz.


¿Qué opino yo? (Con destripes de la primera temporada):

     Tras ver esta temporada puedo afirmar con total rotundidad que cualquier parecido con la obra original  de Dumas y Maquet es pura coincidencia. Eso no es necesariamente malo, aunque en algunos aspectos que desgranaré más adelante habría preferido mayor apego al texto.

     Me ha sucedido algo parecido a lo que viví con la primera temporada, que me costó engancharme. Esta vez eso se ha debido a la calidad irregular de los distintos episodios. Los cinco primeros se me hicieron muy cuesta arriba, aburridos y con fallos garrafales de guion. No es creíble, por ejemplo, que desaparezca el rey de Francia  y sólo lo busquen tres mosqueteros. En cambio, los cinco últimos capítulos remontan y es en ellos donde las diferentes tramas alcanzan mayor intensidad.

     El  malo de esta temporada, Rochefort, da bastante asco. Parece que eso es lo que pretendían los guionistas, así que es un punto positivo que se lleva esta producción. Desde luego, no es el Rochefort de las novelas, pero es un villano que está a la altura de lo que podríamos esperar. Sus intrigas, ambiciones y anhelos ocultos ponen la carne de gallina más de una vez. Sin duda, como personaje no tiene nada que envidiar a Milady de Winter, aunque los cambios televisivos que experimenta esta dama no me han convencido.

   El caso de Milady es uno de esos a los que me refería cuando hablaba de preferir mayor fidelidad. Me quedo con la del libro. Me da la impresión de que en la serie, después de todo el mal que hace, se nos quiere presentar como una víctima que ha actuado según lo que le exigían las circunstancias, como alguien que puede redimirse. Creo que se apela a la sensibilidad del telespectador para que apoyemos una historia de amor que, para mí, no tiene sentido. Y no, no me gusta esta manipulación, este intento de buscar nuestra empatía para con ella, sobre todo teniendo en cuenta cierto asuntillo en la corte real que llega demasiado lejos. Y tampoco me gusta lo que eso conlleva para Athos, quien pierde parte de su carisma para transformarse en un alma en pena. Esto logra que sea Aramis quien le arrebate el testigo para convertirse en el mosquetero más encantador.

 

   Los conflictos de Aramis me parecen mejor plasmados y los sucesos que se iniciaron anteriormente alcanzan ahora su punto álgido. Aunque Athos continúa siendo el protagonista con mayores pugnas internas y el más atormentado, son los actos de Aramis los que provocan las consecuencias más importantes en el conjunto de la trama, especialmente porque Rochefort interviene de forma inesperada.

    Por otro lado, considero un acierto la profundización en los orígenes de Porthos. Sigue siendo quien menos me gusta de los cuatro, pero los guionistas han logrado dotarlo de más complejidad de la que tenía en la primera temporada. Los secretos sobre sus progenitores y la implicación de Tréville en ellos suponen el otro punto fuerte de esta tanda de episodios.

    De D'Artagnan no hay mucho que decir, ya que sigue, más o menos, como lo conocimos en la temporada anterior. No obstante, la relación entre los cuatro sigue afianzándose, de manera que, como espectadores, asistimos a la consolidación de esa amistad que tanto me gusta, a pesar de que ciertos asuntos personales los pongan a prueba. Ahora incluso deben permanecer más unidos por la situación a la que se ven expuestos tras algo que sucede con Tréville.

    Como ya comenté en la reseña de la temporada anterior, Ryan Gage como Luis XIII está perfecto, aunque ahora se encuentre más caprichoso, manipulable y vulnerable que nunca. Sin embargo, Alexandra Dowling como Ana de Austria no da la talla. En estos capítulos, el personaje se encuentra en una posición verdaderamente difícil y la actriz no me ha transmitido por completo la amalgama de emociones que se supone que la reina debe sentir.


     También ha sido decepcionante la evolución de Constance, que antes fue uno de mis personajes preferidos. Desgraciadamente parece haber perdido, en parte, la fuerza, la firmeza y el carácter resolutorio que poseía. Se acerca más a la típica chica en apuros, víctima de un amor imposible. No sé para qué la enseñó a luchar D'Artagnan si no es capaz de aplicar esos conocimientos en toda la temporada, a pesar de tener ocasiones. A veces se atisba algo de la antigua Constance, pero no es ni una sombra de lo que fue. Tan sólo en el último episodio parece recuperarse un poco, pero tarde y de manera insuficiente. De todas formas, su relación con D'Artagnan me sigue atrapando y me ha mantenido en vilo.


     La factura técnica no de es de lo mejor de la BBC, pero, aun así, está por encima de otros productos televisivos. Es difícil que a esta compañía le salga algo realmente malo. Hay escenarios impresionantes y otros que lo son menos. El vestuario y la caracterización siguen en la misma línea que ya conocíamos.

     No hay que engañarse, no es la mejor producción de la BBC, pero aunque empiece floja, siempre acaba remontando y resulta muy entretenida. Además, a estas alturas ya no puedo esconder la debilidad que siento por los mosqueteros. De una forma u otra, siempre acabo volviendo a ellos. Si os pasa lo mismo, esta serie es buena opción y no os dará grandes disgustos


Puntuación: 3 (sobre 5)

El maravilloso viaje de Nils Holgersson

11/09/2016

    Selma Lagerlöf comenzó su labor profesional como maestra en su país natal, Suecia, y ya contaba con algunos escritos cuando recibió un importante encargo. En 1902, la Asociación Nacional de Maestros le propuso la redacción de un libro de lectura que facilitase la enseñanza de geografía en las escuelas públicas. Así nació esta novela, inspirada en los cuentos de animales de Ruyard Kipling y publicada en dos partes en 1906 y 1907. 

    En España, la editorial Anaya la sacó al mercado en 2008 en una excelente edición de tapa dura y con ilustraciones. Lamentablemente, hoy por hoy se encuentra descatalogada. Puede encontrarse otra de Akal, del año 2006, de tapa blanda, por 11 euros. Consta de 448 páginas, pero la traducción peca de arcaizante. En ambas se echa en falta un mapa.

    A la conocida versión animada de los años 80 se suman una película de animación realizada en la URSS (1955), una alemana de imagen real (2011), otra de Suecia (1962) y una adaptación hecha por ordenador en 2016.

¿De qué va?: 

     El pequeño Nils Holgersson ha sido convertido en un duendecillo en castigo por su mal comportamiento. Para romper el hechizo y volver a ser un niño deberá acompañar a una bandada de gansos en su viaje a través de Suecia. Junto a ellos vivirá numerosas aventuras, unas peligrosas y otras divertidas, pero ninguna le dejará indiferente. Este va a ser para Nils el viaje de su vida, el descubrimiento de un mundo que le cambiará para siempre. (Sinopsis de Anaya).


¿Qué opino yo? (Sin destripes):

    El maravilloso viaje de Nils Holgersson es una de las novelas más didácticas y poéticas que han caído en mis manos. El encargo que le hicieron a Selma Lagerlöf no era nada fácil. Debía construir una obra con la finalidad educativa de un libro de texto, pero con las cualidades plásticas y lúdicas de una novela infantil, y lo logró. El texto no es un mero compendio de datos geográficos (aunque existan) aderezados con aventurillas diversas, sino que el viaje de Nils con los gansos lleva al muchacho, al mismo tiempo que al lector, a observar las peculiaridades geológicas, biológicas, antropológicas y arquitectónicas del país, pero también a conocer leyendas e historias que realzan la belleza del libro y suscitan el interés.


    Aunque Nils vive algunas andanzas y su vida se pone en peligro más de una vez, esa trama, que podría parecer la principal, se ve interrumpida continuamente por esas leyendas. Algunas llegan hasta oídos del muchacho, otras se las cuentan directamente, pero también, sin quererlo, se ve envuelto en alguna. No creáis que esas intercalaciones vuelven aburrido el libro; más bien es al contrario. Así, hay relatos conmovedores y tristes, como el de la misteriosa ciudad de Vineta; emocionantes, como el de las dos estatuas de Karlskrona y el del fantasma del jardín; y tan líricos como el de la isla de Öland. Todos están narrados en función de su contenido, de modo que los hay con tono épico, dramático, intrigante y tremendamente poético, por lo que cada uno de ellos despierta distintos sentimientos


    "La sensatez y la habilidad son cualidades que aún hoy hacen un príncipe de un mendigo".


   No obstante, las páginas centradas en las explicaciones geográficas son las que se me han acabado haciendo un poco pesadas. Ahí es donde más se nota la función principal para la que fue concebido el texto. En proporción, no son muchas, pero las descripciones puras sobre la formación y distribución de llanuras, montes, ríos, lagos, etcétera, me sacaban de la historia. Eso es lo que ha hecho que no le dé más puntuación a este título. 

 
    Por el contrario, otro de los aciertos de Selma es el de enfocar al hombre con respecto al medio como lo que es frente a lo que cree ser. El ser humano vive como si estuviera por encima de todas las cosas y el planeta existiera para su beneficio. Eso se refleja varias veces, pero también la otra cara de la realidad, que no somos más que seres que necesitan vivir en equilibrio con el resto de especies y fuerzas naturales. Formamos parte del medio y, por tanto, no podemos ser superiores a él. La autora nos conciencia sobre ello prácticamente en cada página, pero, en este sentido, hay capítulos más destacados, como el del incendio de un bosque y lo que eso conlleva.

   Esa destrucción se opone a la belleza de otro capítulo en el que unos niños siembran semillas para repoblar otro bosque, con la ilusión de que, al hacerlo, los árboles crecerán, los animales acudirán y habrán creado vida. El contraste entre ambos episodios supone un choque emocional, una comprensión inmediata de lo que está sucediendo en la vida real y del impacto negativo para el mundo.

    Toda la novela es un canto a la naturaleza, siendo parte integrante de la misma el ser humano. Es, quizás, la mejor de este tipo que he conocido dirigida al público infantil, pero también la considero muy necesaria para el lector adulto.

    La autora trata, por tanto, cuestiones de relevancia universal enfocadas a todo tipo de público, como las ya mencionadas o, por ejemplo, el peligro que traen consigo las especies invasoras, algo que la sociedad en la que nos hallamos inmersos no parece tener en cuenta. En relación con este tema, he vivido con gran intriga el enfrentamiento entre los ratones grises y los negros, de forma que casi me sentía como cuando leía las batallas de El señor de los Anillos. Por supuesto, yo iba a favor de los negros. 


    Nils Holgersson podría representar a muchos de nosotros al principio de la obra. Es un niño al que no sólo le dan igual los demás seres vivos, sino que a veces no le importa hacer daño, incluso llega a disfrutar con eso. Es perezoso, egoísta, inconsciente e indolente. El viaje que emprende no es únicamente a través del país, sino también un viaje interior que lo va llevando al amor por otros, la admiración y la empatía.

    Aunque Nils sea el personaje principal, hay muchos otros que hacen su aparición a lo largo de las páginas, como todos los protagonistas de las historias secundarias, entre los que se cuentan los pequeños Asa y Mats, cuyos conflictos y dura existencia se nos van revelando poco a poco. 


    "Siempre hay una salida a todas las dificultades cuando se quiere encontrarla".


   Son fundamentales los animales con los que se relaciona Nils en su periplo. Todos están muy humanizados, en el sentido de que pueden expresarse como los humanos y mostrar abiertamente la amistad, el cariño, la tristeza, el valor…, pero jamás pierden las características propias de su especie. Se pone de manifiesto el funcionamiento de la cadena alimenticia y las costumbres de las distintas familias animales. No en vano, Selma dedicó tres años de su vida a estudiar la naturaleza y a llevar a cabo investigaciones sobre el folclore y las leyendas del país.

  Cuando empecé la lectura del libro, creí que no me iba a gustar, porque los gansos, entre otros, tienen la costumbre de pronunciar cada frase dos veces, y de ser esa la tendencia conversacional predominante, el texto puede llegar a cansar, pero, por suerte, me equivoqué. Eso pasa pocas veces y los diálogos están al mismo nivel que el resto del texto.

   Hay que tener en cuenta que, aunque el receptor primario sea un niño, la prosa tiene un grado de madurez que exige una base lectora. Dista mucho de la literatura infantil que se escribe hoy. En cuanto a los adultos, seguramente habrá personas a las que les cueste entrar en esta novela, pero recomiendo a todo el mundo que lo intente. Os aseguro que merece mucho la pena. 

Puntuación: 3'5 (sobre 5)
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